VAYA MIERDA DE VIDA
Se habla muchas veces del poder de la mente, de cómo puede transformar nuestra vida. Como la manera en que pensamos puede condicionar nuestro estado de ánimo o hasta provocarnos una enfermedad. De hecho, un estrés crónico, donde el cortisol está siempre en niveles elevados, hace que nuestras defensas se debiliten y podría aparecernos hasta un tumor.
Estas últimas semanas he podido comprobar de primera mano cómo el poder de las palabras hacía que mi estado de ánimo decayera por momentos, aunque, curiosamente, no eran mis palabras, sino las de una persona a mi alrededor. Una de esas personas capaces de que su negatividad lo impregne todo.
Es por ello que quiero hacer un experimento, narrando desde dos puntos de vista diferentes cómo podría ser el día de una persona y si, solo mediante la lectura, se pueden generar diferentes sentimientos. Si es así, os agradecería un comentario con vuestras percepciones:
El personaje que se presenta en esta historia es verídico, pero está más exagerado y el nombre propuesto es inventado.
Versión Negativa
Suena la alarma a las 6:30, lunes, 20 de enero. Comienza una nueva semana para Juan Ramón, 40 años, trabajador de oficina, marido y con una hipoteca en proceso de pago.
"Joder, no me puedo creer que ya sean las 6:30; qué puto sueño tengo, si es que no he descansado nada. Yo de verdad no sé si es el colchón o la almohada, pero es un asco. Brrrrrr, y qué frío hace, coño, si es que esto no es ni medio normal; ojalá estuviera jubilado y me ahorrara estas mierdas. Y ahora, ¿dónde están las llaves del coche? Seguro que ya me las ha vuelto a coger esta mujer, como tiene que moverlo todo, es que no se está quieta nunca, con lo bien que están en su sitio dentro del cuenco de la mesilla y siempre tiene que… ¡Ah coño, que me las dejé en el abrigo!"
(Sale de casa y se sube al coche para emprender el camino al trabajo.)
"Joder, otro día con el mismo puto tráfico, ¡¡¡AVANZAAAAAA DE UNA VEZ SOPLAPOLLAS!!! A ver si me puedo cambiar de carril."
(En ese momento se le cruza un coche muy rápido y sin poner el intermitente.)
(Empieza a pitar acaloradamente durante 5 segundos) "GILIPOLLAAAAAAAS, IMBÉCIL, ME CAGO EN TUS MUERTOS, ES QUE TE COJO Y TE ABRO LA CABEZA EN CANAL."
"Vamos, tú te crees la que me ha liado, que se cree el payaso que la carretera es suya, ahí pinche, y que se quede tirado en mitad de la cuneta, ahí sí que me iba yo a reír, me iba a bajar y es que le iba a patear."
(Continúa farfullando cosas los siguientes 10 minutos hasta llegar al aparcamiento.)
"Ya sabía yo, por culpa de esta mierda de tráfico, ahora por llegar 5 minutos más tarde no está mi sitio de siempre, ya me conozco yo a este imbécil del 4x4 que se cree aquí el puto amo y es un don nadie. Pues nada, a aparcar en este barrizal, a embarrar el coche, joder, pues nada, otro viaje que me tendré que hacer el finde para lavarlo, con la pereza que me da."
(Procede a entrar en la oficina; en ese momento recibe el saludo cordial de un compañero más joven.)
"Buenos
días Juan Ramón, otro día más que nos toca dar el callo, jeje."
"Buenos días." (Contesta de mala gana, cerrando tajantemente la
conversación.)
"Que mal me cae este tío de verdad, macho, es que no lo puedo ni ver. Como se nota que vive todavía con sus padres y está en los mundos de yupi, sin pensar en hipotecas y todo el dinero que gana para hacer el indio por ahí, que si fiestas, borracheras, viajes, etc. A este le quería ver yo en una mina 12 horas o haciendo la mili, es que le iba a comer la mierda, al tercer día llorando queriendo volver a casa con los papis."
(Juan Ramón procede a encender el ordenador y, como no se lleva muy bien con la tecnología, durante el día le van surgiendo problemas, los cuales procede a externalizar en un monólogo interno farfullando entre dientes:)
"Nada,
que no entra la contraseña, 4 veces ya y que no la coge. Ah, espera, que es la
otra.
Joder, ahora no se abre el correo, esto es que es un asco, nunca funciona,
todos los días igual.
Ahora no van los cascos, ¿hola, hola? ¿Se me oye?
¡PUES NADA, OTRA VEZ IGUAL! Ah, espera, que está el audio bajado.
Y ahora, ¿por qué sale esta ventana? A que me va a hacer reiniciar el ordenador
otra vez, es que así no hay quien trabaje. Para la mierda de sueldo que me
pagan, no se puede estar metido siempre en estos fangos. Se supone que yo vengo
aquí a solucionar los problemas de los demás y por eso espero que todo lo mío
esté solucionado desde un principio y no estar todo el puto día reportando
cosas."
(Después de un día de quejas en el que sus compañeros tratan de rehuirle para no contagiarse de su negatividad, vuelve a casa.)
"Hola,
cariño, tienes la comida en la nevera, caliéntala que yo me voy a mi
clase."
"Hola."
"Joder, llega uno hartito a trabajar y ya podrían recibirme con un plato en la mesa, y encima hay verdura, ¡Dios, ¡cómo la detesto! Es que esta mujer no sabe cocinar otra cosa, joder, que por un poco de grasa no me voy a morir. Menos mal que, al menos, se va un rato y me deja a mí aire, que no me apetece hablar con nadie, total, nadie me entiende, luego todo el día diciendo que soy un pesado, que me quejo por todo. ¡QUE VAN A SABER, IGNORANTES! TODOS TIENEN VIDAS TAN CÓMODAS, YA LES QUISIERA YO VER EN MI POSICIÓN, AHÍ IBAN A SUFRIR Y ME IBAN A LLEGAR A DECIR: 'Juan Ramón, tenías razón, esto es muy duro.' Pues claro, pero en esa burbuja que viven, ¿qué van a saber? Es que así no hay quien viva, de verdad, dan ganas de morirse."
(Tras pasar la tarde con su esposa y "calentarle la cabeza", cada cual se va a lo suyo. Ella pinta mientras él ve el fútbol.)
"CORRE MÁS, GILIPOLLAS. ÁRBITRO, HIJO DE PUTA, ESO NO ES FALTA. MUERETE, MENUDO ENTRENADOR DE VERDAD, ES LA MUGRE, LA MUGRE."
(Su equipo gana el partido y se va a dormir.)
"Otro
día más haciéndonos trampa, que sí, que han ganado, pero encima con lo mal que
juegan, es que no da ganas de verlo, con las millonadas que cobran y lo poco
que hacen. A ESTOS LES QUERÍA YO LLEVANDO UNA VIDA COMO LA MÍA, AHÍ SE IBAN A
CAGAR, MUERTOS DE HAMBRE. Que puta rabia de verdad, gentuza. Y, encima, verás
que ahora me da insomnio y no duermo como casi siempre, ¿no sé por qué?
Pero, estás tu que voy a ir al médico para que me
empiece a sacar de todo y luego me manden mil pruebas, ¡qué puta pereza! O, a
la farmacia, a gastarme un dineral, para que luego esos del gobierno se lo
gasten en barcos y putas. Y ya me sé
yo lo que me van a decir, que tengo estrés, ¿estrés de qué? Estrés que me da la
gente y esta vida de mierda que me toca vivir donde no sale nada a
derechas."
(Juan Ramón se queda dormido a las 2 horas en un estado de nervios, tras tener una pesadilla muy desagradable.)
Pero, ¿qué pasaría si Juan Ramón tuviera una visión más optimista de la vida?
Suena la alarma a las 6:30, lunes, 20 de enero. Comienza una nueva semana para Juan Ramón, 40 años, trabajador de oficina, marido y con una hipoteca en proceso de pago.
"Ufff,
las 6:30 ya, madre mía, se me ha pasado volado. Mírala qué bonita ella, cómo
duerme, ojalá tuviese yo ese ratito extra; le voy a dar un besito suave para no
despertarla.
Dios, qué frío, qué frío, corre, vístete. Eso está mucho mejor, al menos en el
trabajo hay calefacción, jajaja. ¿Dónde me he dejado las llaves? Madre mía,
Juan Ramón, qué cabeza, a ver, piensa. Si no están en el cuenco, es posible
que… ah, en la chaqueta, ves, siempre se me olvida sacarlas."
(Sale de casa y se sube al coche para emprender el camino al trabajo.)
"Joder, otra vez con tráfico. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Era eso o pillar casa en otro sitio, pero, encima, iba a ser más caro y este barrio me encanta; me pondré algo de música y, al menos, me entretengo. Voy a ver si me puedo cambiar de carril."
(En ese momento se le cruza un coche muy rápido y sin poner el intermitente.)
(Pita durante 2 segundos) "JODER, qué imbécil, la que podría haber liado, hay que ir con ojos hasta en el cogote; en fin, menos mal que no ha pasado nada. Gente así hay en todas partes."
(Continúa escuchando música y cantando cuando aparece alguna de sus canciones favoritas, hasta llegar al aparcamiento 10 minutos después.)
"AAAAAAH, me ha quitado el sitio el del 4x4. Desde luego, es que debemos de venir pegados; día que me retraso 3 minutos, me quita el sitio, jajaja. Bueno, pues toca barrizal; sé que se va a poner guarrísimo, pero ya lo lavaré. Si no me llevo a mi esposa de excursión el finde, que se manche del todo y ya entonces lo lavo."
(Procede a entrar en la oficina; en ese momento recibe el saludo cordial de un compañero más joven.)
"Buenos
días, Juan Ramón, otro día más que nos toca dar el callo, jeje."
"Buenos días, hombre, como lo sabes, aquí siempre al pie del cañón,
jajaja."
"Da gusto estar con gente así, ya que se hace difícil empezar el día y, más con el tráfico y demás, al menos es de agradecer que el ambiente es bueno. Este muchacho, en particular, es joven y, aun inexperto, siempre está dispuesto a ayudar y, más con lo torpe que soy yo con los ordenadores, me ha sacado de más de un apuro."
(Juan Ramón procede a encender el ordenador y, como no se lleva muy bien con la tecnología, durante el día le van surgiendo problemas, que va solucionando preguntando a alguno de sus compañeros o consultando el cuaderno de notas que ha ido recopilando con los problemas y las soluciones que le han aportado.)
El día transcurre de manera normal, ni muy bien ni muy mal, aunque acaba muy cansado por la carga de trabajo. Regresa a su casa.
"Hola,
cariño, tienes la comida en la nevera, caliéntala que yo me voy a mi
clase."
"Hola, cariño, muchas gracias, luego nos vemos, diviértete."
"A ver, qué toca hoy, verdura, ¡Dios, como la detesto! Aaaay, pero tengo que cuidarme que ya voy teniendo una edad. Y, encima, que se toma la molestia; es verdad que vuelve a casa de trabajar antes que yo, pero nunca pone una queja, y luego, cuando cocino yo la cena, siempre es muy agradecida. Ya sé, me voy a hacer un filete de pollo para acompañarlo, así le meto algo de sabrosura a la comida, pero sin meter muchas calorías. Voy a acabar de comer, acabo mis cosas y, luego, nos sentamos un rato en calma a charlar de nuestro día."
(Tras pasar la tarde con su esposa entre charlas y risas, cada cual se va a lo suyo. Ella pinta mientras él ve el fútbol.)
"CORRE MÁS, AAAY, POR QUE POCO. ARBITRO, JODER, ESO NO ES FALTA. Madre mía, a ver si el entrenador hace algún cambio que se les empieza a notar cansados."
(Su equipo gana el partido y se va a dormir.)
"Bufff, ha faltado poco; ya nos estaban haciendo trampas otra vez, pero oye, han ganado. ¿Qué más se puede pedir? Se nota que ha sido un día intenso; ya se me cierran los ojos. Voy a hacerle cucharita a mi mujer un ratín. Sé que aún hay muchas cosas por mejorar, pero es cuestión de esfuerzo y tiempo; de momento, hay que dar gracias por lo que tengo, que no es poco."
(Juan Ramón se queda dormido a los 5 minutos en un estado de paz absoluta.)
Muchas veces no son los problemas que se nos presentan, sino la actitud que tomamos hacia ellos. ¿Cuál de los dos Juan Ramón quieres ser?
Me he reído mucho con el Juan Ramón insoportable, es verdad que hay gente así, en guerra con todo el mundo. Es verdad que la negatividad te pasa factura y siempre te sale todo mal.
ResponderEliminarLlega un momento en la vida que hay que vivirla como el 2° Juan Ramón, hay que cambiar el chip porque sino tú vida se convierte en un infierno y lo peor de todo que ese infierno termina entrando en los que te rodean.
Por desgracia existen muchas personas así. Confiemos que en algún momento de su vida se den cuenta que la vida es muy bonita para estar siempre enfadado.
La actitud y la narrativa que eliges define tu vida. A veces, tomar distancia de aquellas personas negativas, es un acto de amor propio, es una forma de cuidar de nosotros mismos. Enhorabuena por el relato.
ResponderEliminarMuchas gracias
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