El gato de Schrödinger (parte 2: final)

 

                             Explicación sencilla del gato de Schrödinger        

Tras esa última gran frase de Erwin “mañana me llevaré al gato al trabajo” se sucedieron más voces y discusiones que se alargaron durante un buen rato.No es que me fastidiaran las voces (en verdad me pone nervioso tanto ruido, pero siempre puedo irme a otra habitación), sino el hecho de que quería ofrecerles el ratón muerto como presente y no me prestaron atención. Y cuando acabaron su “charla” lo metieron corriendo en una bolsa de basura y lo tiraron, no hay derecho. Cuando su hijo hace cualquier tontería la aplauden o cuelgan sus garabatos en la pared.

En cualquier caso, la noche paso rápida, sin sobresaltos. Pero la mañana, ya fue diferente. Me metieron con celeridad en el trasportín y nos dirigimos a la universidad. Allí, esperaban varios de sus compañeros, que, al verme, me hizo sentir como si fuera el almuerzo. Era una escena digna de caricatura de dibujos animados donde el animal grande se relame mientras piensa como va a cocinar al pequeño.

Ahí estaba yo en la sala contigua viendo figuras a través del hueco de la puerta y un murmullo que para mí desgracia era incapaz de descifrar.

-          Erwin, tengo que decir que estoy…alucinando sería la palabra. Por favor, ¿puedes repetir lo que has dicho para ver si he comprendido bien? – Espetó uno de sus compañeros.

-          Es simple, voy a meter a mi gato dentro de esta caja, con un átomo radiactivo que bien podría descomponerse en una milésima de segundo o en un tiempo que no lleguen a ver nuestros tataranietos. Ese átomo estará conectado al mecanismo de este martillo, que rompería el matraz con el veneno.

-          O sea, vas a jugar a los inventos como si fueras Leonardo Da Vinci, poniendo en serio riesgo la vida de tu gato. ¿Por qué?

-          Eso, queridos compañeros, es algo que averiguaremos en unas horas cuando acabemos las clases y os formule una hipótesis que pondrá vuestro mundo patas arriba. – Vociferaba Erwin con gran altanería.

Reconozco que lo último sí lo escuché: 'patas arriba'. No me gustaba esa expresión; los gatos siempre solemos caer de pie y, si sucede lo contrario, es porque algo malo ha pasado. No sé qué significaría en el mundo de los humanos.

Casi sin que pudiese cerrar en mi cabeza aquella reflexión, mi amo me agarró y me introdujo dentro de una caja que cerró antes de que pudiera decir miau.

08:30 horas.

De repente se ha hecho un silencio sepulcral. La oscuridad es casi total, aunque un leve hilo de luz me permite distinguir algunas sombras. El espacio parece bastante pequeño y puedo distinguir al fondo una serie de objetos: algo que cuelga y luego algo en el suelo. No sé qué es ¿y si es un depredador? ¿quieren ver cuál de los dos es más fuerte y sale vivo de aquí? Me estoy poniendo muy tenso, igual si le bufo un poco se achanta, y así le demuestro quien manda.

Tras mi momento “El Rey León” no sucede nada, el mismo silencio, el mismo misticismo me rodea.

09:30 horas.

Ya no sé el tiempo que llevo tumbado, podrían ser varias horas. He intentado echar un sueño, pero me mantengo en estado de alarma. Cualquiera descansaría con eso ahí enfrente. No se ha inmutado en todo este rato. ¿Y si está muerto? Y, en ese caso… ¿murió antes de entrar o murió ya dentro? De repente noto la garganta muy seca, ojalá me hubiesen abierto el grifo esta mañana.

10:30 horas.

El tiempo se está haciendo eterno, he intentado maullar de forma incesante durante un buen rato, pero nadie responde. En cierto modo, aunque así sea, me alegra oírme. Esto está tan en silencio que hasta oigo como se mece mi pelaje al andar ¿me estaré volviendo loco?

11:30 horas.

Llevo un rato algo más tranquilo, me estaba sintiendo muy angustiado y sucio, así que me he dado una buena ducha de lametones de arriba abajo. Luego he echado una bola de pelo y he aprovechado para jugar con ella como si fuera un ovillo de lana, pero se ha deshecho y vuelvo a estar en la situación inicial, pero con más hambre y sed.

12:30 horas.

No puedo más. He intentado descansar, pero no me encuentro nada cómodo, el frío de la caja al apoyar el lomo no es nada confortable. Debo llevar como un día aquí dentro, el solo pensarlo me hace maullar de nuevo más fuerte que la primera vez, ya casi como si fuera un llanto desgarrado. ¿será esto un castigo por lo del ratón? Dios, juro que no lo haré más, bueno…cazarlos sí, porque está en mi naturaleza. Pero, juro que, si salgo de aquí, no volverán a ver uno solo en casa. Madre mía que hambre me está entrando.

13:30 horas.

He llegado a la conclusión de que debo explorar que es lo que tengo en frente. Si es un depredador más fiero que yo igual me mata, pero y si lo que tengo en frente es algo de comer. El caso es que no me ha dado la sensación, tiene un aroma bastante fuerte, desagradable. Pero, luego está el objeto colgado, igual ahí está la solución a mis problemas. Trato antes de golpear la caja, pero de nuevo, nada. Mis garras no le hacen ni cosquillas.

14:30 horas.

Me estoy acercando por fin, no sé qué será eso, aunque en mi estado es de vital necesidad comprobarlo. Vaya, acabo de entender la frase de “la curiosidad mató al gato” y me estoy poniendo muy nervioso. Voy a acercarme despacio y ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!

Algo me ha rozado el bigote, he sentido una descarga eléctrica que ha recorrido todo mi sistema. Por si fuera poco, la cosa que cuelga se ha movido. Parecía como una especie de cuerda. Si eso es mi comida voy a tener que romper la cuerda para que caiga. Ahora solo me queda la incógnita de lo que hay en el suelo.

15:30 horas.

Si mis cálculos son exactos, por la serie de rutinas que he tratado de llevar desde que estoy aquí, debo de llevar como dos días. Tengo la lengua tan seca como las plantas que abandonan mis dueños en verano al irse de vacaciones y el estómago empieza a rugir. Debo acercarme a ver a mi oponente del suelo. Voy a tratar de darle un toque sutil con la pata, a ver…la alargo así, con cuidado. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAH VIENE A POR MÍ!!!! Rápido posición de combate. Un momento, por el tacto frío y como se ha puesto a oscilar cuando lo he tocado parece un recipiente de cristal. Ahora mismo sí que estoy descolocado. ¿Será ese recipiente el agua? Y en caso de ser así ¿de dónde viene ese desagradable olor? Algo me decía que tenía que ser alguna de esas cosas de dentro de la caja y que no debía acercarme más bajo ningún concepto. Por otro lado, el llevar tanto tiempo ahí dentro podría estar nublando mis sentidos. ¿Y si lo que huele está justo apoyado en la tapa de la caja y esta gente me ha dejado comida y bebida aquí dentro para aguantar estos días y luego abrir la tapa? Muchas hipótesis surcaban mi mente: quedarme quieto y morir, romper el recipiente para beber y bajar el otro de “comida” y seguir viviendo o morir al descubrir que el aroma venía de ellos y es algo tóxico. ¿Qué debo hacer?

 

17:27 horas (3 minutos antes del final de las clases).

Mi situación es crítica. Debo llevar como 3 días aquí dentro, en cualquier momento podría morir por deshidratación. Tengo que pasar a la acción. He notado en mi última inspección que lo que cuelga es muy pesado, quizás si rompo la cuerda con mis dientes puedo hacer que caiga y del golpe se rompería el recipiente derramando el líquido. En ese caso voy a tener que ser también muy cuidadoso si no quiero morir de las heridas de los cortes por el cristal.

17:29 horas (1 minuto antes del final de las clases).

Estoy al lado, las garras afiladas y listas, hazlo. ¿Qué te detiene? La incertidumbre. Vas a morir de hambre. Pero y si aparecen ahora. Llevas 3 días abandonado no van a volver, es riesgo o muerte instantánea. Ahora sí que estoy alucinando, tengo un ángel y un demonio en mi cabeza que me lanzan ideas contrarias.

Esto es mejor hacerlo sin pensar. ¡YIIIIIIIA!.

La cuerda se rompe, cayendo el martillo con furia que rompe el matraz derramándose todo el contenido de su interior.

Me estoy encontrando muy mal, esto no es la comida. El aroma sí que venía de ese objeto. Juraría que aún me quedaban un par de vidas, pero esto es excesivo. Intento coger aire a duras penas, no me responden los pulmones, me……estoy…ahogando…y…y

                                               FIN…

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… de semana. Abro los ojos y pego un brinco.

-         -  Pero bueno, muchachote, vaya susto me has dado, ¿tú también has tenido una pesadilla?- Dijo mi dueño en un tono cariñoso. Aquel que tanto añoraba de hace meses.

Me sentía desubicado. Había sido una pesadilla tan real.

El día era cálido, entraba un calor muy agradable por las ventanas y los niños jugaban fuera, saltando y riéndose a carcajadas.

De repente, todo parecía tan bello, mucho más que de costumbre, y entonces me asaltó la duda. ¿Estaba en el cielo reviviendo uno de los mejores días de mi vida tras haber muerto intoxicado en esa caja o todo había sido un sueño?

Supongo que no saldremos de dudas hasta que se abra la caja, ¿no?

                                               FIN.

 

Anexo.

Este experimento fue ficticio. El gato de Schrödinger no existió realmente. Aunque con esta historia se demuestra que no podría haber sido posible, porque se plantea todo de manera muy idílica, siendo el átomo lo único que puede cambiar dentro de esa caja y dando lugar a los dos escenarios que sugiere su hipótesis: átomo en perfecto estado y gato vivo, o átomo descompuesto y gato muerto. Obviamente al meter entropía, como es un ser vivo que siente y piensa en circunstancias tan adversas, estoy seguro de que los escenarios planteados también habrían sido posibles.

 

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