El gato de Schrödinger (Parte 1)
Empiezo a oír ruidos. Abro los ojos lentamente, dando paso a una neblina, cuando, de golpe, la luz de un fluorescente baña la estancia. Escondo la cabeza como un avestruz, mientras trato de acostumbrarme a la situación. Todos los días la misma rutina, supongo que la culpa es mía por dormir en el despacho, pero es aquí donde me han puesto mi camita. Estoy cómodo y a buena temperatura. Aparte, ya tuve la feliz idea otras veces de escabullirme para dormir en el sofá... pero siempre que me pillan me pegan con el periódico. Y ya ni que decir de la habitación principal de mis amos: Erwin y Annemarie. Además, esa habitación siempre es un caos. Siempre se ven mujeres diferentes... a veces hasta se quedan a desayunar al día siguiente o por semanas. Debo admitir que son situaciones que me ponen algo incómodo y aceleran mi necesidad de frotarme con todas las cosas importantes ...