El gato de Schrödinger (parte 2: final)
Tras esa última gran frase de Erwin “mañana me llevaré al gato al trabajo” se sucedieron más voces y discusiones que se alargaron durante un buen rato.No es que me fastidiaran las voces (en verdad me pone nervioso tanto ruido, pero siempre puedo irme a otra habitación), sino el hecho de que quería ofrecerles el ratón muerto como presente y no me prestaron atención. Y cuando acabaron su “charla” lo metieron corriendo en una bolsa de basura y lo tiraron, no hay derecho. Cuando su hijo hace cualquier tontería la aplauden o cuelgan sus garabatos en la pared. En cualquier caso, la noche paso rápida, sin sobresaltos. Pero la mañana, ya fue diferente. Me metieron con celeridad en el trasportín y nos dirigimos a la universidad. Allí, esperaban varios de sus compañeros, que, al verme, me hizo sentir c...